Hace tiempo que desconectamos de nuestro corazón.Van pasando los días, amanecer tras amanecer precedidos de cada anochecer, por supuesto para nosotros son sólo un momento más del día pero esas noches no tienen estrellas. A cada nuevo latido artificial del corazón va apagándose un diminuto punto de luz…el cielo llora los lamentos de nuestro corazón pero nosotros sólo vemos una noche cerrada sin más.
Cada despertar supone un esfuerzo, nuestro reflejo en el espejo está desgastado, sin color, ¿qué estamos haciendo mal? Nada, es la respuesta, pero no es la voz que queremos oír, hace tiempo que cortamos el cable que comunicaba con el corazón...
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