Era más que un callejón sin
salida. Resultaba fácil fijarse
en los detalles, ésos que pasan
desapercibidos cuando un
muro mata el callejón;
entonces los píes no avanzan,
se desdibuja el horizonte que a
pesar de todo, continúa al
alzar los ojos por encima del
muro, la mirada es ciega ante
el miedo.

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